✱ There’s no purer scent than that of
a flower that has already surrendered.
| Morgana, 11/01/97, ella/she/her, bisexual, producto de Eclipse Francia. |
Morgana es fémina de voz suave, sonrisa tierna y modales impecables. Habla con dulzura, y rara vez eleva timbre. Su mirar parece observar más allá del presente, como si viera algo que los demás no pueden… o no quieren ver. Al tratar con clientes y productos, se muestra atenta, afectuosa, incluso maternal; empero, entre calidez delicada, deja escapar frases sombrías con igual facilidad con que uno comentaría clima: “disfruta del sueño, por si no despiertas”, “qué hermosa estás hoy... pero todo florece antes de pudrirse”.Morgana es una fatalista melancólica. Cree que todo está condenado: hombres, mujeres, dioses y estrellas. Ve en cada hecho una señal del fin inevitable, mas no con desesperación… sino con aceptación poética. Le fascina la muerte, no la ve como monstruo ni como amenaza. A su juicio, la Muerte es figura íntima, sagrada, espectro que ha estado a su vera desde primer hálito. No la teme; la reconoce. No la rechaza; la comprende. En psique, la imagina cual hermosa mujer, sentada junto al lecho del moribundo, no con guadaña, sino con táctiles aterciopeladas y mirada que lo ha visto todo, sin juzgar nada. A veces la sueña peinándole el cabello, hablándole en una lengua muerta, cubriéndola con mantas si noche se ensaña. En síntesis... Morgana no ansía morir, mas tampoco teme desvanecerse.Suele ir acompañada de amuletos como minerales o huesos a los que ella misma da significancia. Morgana se mueve como una figura mística, interpretando presagios en sombras, insectos, vuelo de aves, dirección del viento o llama de vela, posos del té... Cree en lo oculto, en lo que no vemos, mas sentimos. Posee superstición para cada momento, historia oscura para cada rincón, y una forma muy suya de envolver horror con seda y miel.Nunca sabrán si realmente no entiende cuán terrible que suena lo que dice, o si simplemente ha aprendido a disfrazar la desesperanza con máscara de inocencia. Habla como si el mundo ya hubiese terminado y solo quedara la tarea de esperar su derrumbe... sonriente.
Morgana ostenta melena naturalmente rubia, no de ese dorado vulgar del sol estival, sino más bien del lino recién hilado, oro viejo entrelazado con rizos que caen en espirales dóciles sobre hombros y espalda. Irises, profundos, lucen un chocolate tan oscuro que en penumbra se confunden con absoluto azabache; los coronan párpados ligeramente rasgados y pestañas tupidas que arrojan sombra alrededores.Labelos se muestran usualmente rosados, mas ella gusta teñirlos con leves toques de carmín. Mismo rubor adorna ocasionalmente pómulos y puente nasal.Dermis, extremadamente blanca, parece no haber conocido sol alguno. Más que nívea, es translúcida en ciertos ángulos, dejando entrever venas azules y tornando rojiza con excesiva facilidad. Aquí y allá, lunares esparcidos; ningún otro signo, ninguna cicatriz, ningún vestigio de herida mancilla superficie. Gema pulida, perfecta a simple vista.De estatura media, rondando metro setenta, su figura es delicadamente esbelta: hombros gráciles, cintura estrecha, extremidades largas. No hay exageración en sus curvas, sino proporción y armonía.Tan solo tinta bajo tez quiebra pureza del lienzo: letra «V» entre pechos, de caligrafía discreta.
// I. Habla con los objetos cual si tuvieran aliento. Antes de encender una vela, pide permiso. Antes de beber de una taza, da las gracias. Antes de dejar un lugar, se despide. Cree que todo —inclusive lo aparentemente inerte— tiene un espíritu que merece respeto.// II. Morgana guarda un cuaderno dedicado a sueños que no son suyos. Siente fascinación particular por escuchar ajenos, en especial aquellos que rozan lo extraño, lo perturbador. Los anota cuidadosamente: fecha, lugar, y emoción que percibió en quien lo compartió. Cada relato va acompañado de una ilustración en tinta, trazo firme, que traduce imágenes del subconsciente en símbolos. Guarda cada uno como si tratárase de fragmentos dispersos de un libro aún por descifrarse, una obra profética cuyo sentido, cree, se revelará con el tiempo. No es raro que, tras saludos de rigor, su primera pregunta sea: “¿has soñado algo esta noche?”// III. Toca el arpa. Desde su sucursal de procedencia, la francesa, ha realizado varias actuaciones musicales con este instrumento como protagonista. Pese a dominar más instrumentos musicales, siempre acude al mismo. Su razonamiento: «cada nota que toco es un adiós que no supe dar a tiempo».// IV. Para quien la conoce, no resulta extraño que Morgana prefiera las flores marchitas a las frescas. No es solo una cuestión de gusto, sino una ventana a cómo ve el mundo. Mientras otros buscan la vida vibrante y efímera, ella ve en flores secas el testimonio tangible de un ciclo cumplido. Cuando no sirve de producto, trabaja en los jardines y es de ahí que obtiene multitud de especies marchitas, que suelen usar para decorar a su gusto algunas zonas del hotel. Podrán ver ejemplares no dispuestos por los decoradores de interior bajo alguna servilleta, en el marco de un cuadro, entre floreros, sobre mesas...// V. Posee costumbres singulares que no abandona ni ante observación de clientes. Jamás apaga una vela soplando; en su lugar, la extingue atrapando mecha entre dígitos... asegura que, así, la puerta con el más allá no se cierra de forma brusca. Cada noche, coloca obsidiana en las ventanas. Es su piedra predilecta. Dice que, tras absorber tanto en el día, necesita ser purificada por haces lunares. Lleva siempre consigo pequeños frascos de rosca en el bolso, bien ordenados. En ellos guarda lo que otros desecharían: insectos muertos, arena de lugares remotos, tallos marchitos, agua recogida de mar, río, lluvia o laguna. Cada frasco tiene motivo, mas no tiende a explicarlo.
✱ PRODUCTO ACOMPAÑANTE :
Permite › hacer compañía en noche y día a su cliente, así como dentro o fuera del hotel. Actuará de manera cercana o lejana en función de las preferencias. Usará motes cariñosos si así le es indicado. Puede cocinar, y se ofrece a hacer tareas “isotéricas” como limpiar auras o eliminar mal de ojos, siempre y cuando el cliente le consiga lo necesario. Para más dudas al respeto, preguntar a la producto personalmente.
No permite › hacer tareas domésticas de limpieza, actuar como si fuera una empleada del hogar o la pareja del cliente, hacer recados por la ciudad en soledad, vestir prendas que ella misma no haya aprobado. Cualquier acto que considere humillante para su persona.✱ PRODUCTO ELEGANTE :
Permite › asistir a eventos de cualquier índole, haciéndose pasar por la identidad que de necesidad sea para su cliente. Vestir de acuerdo a la ocasión. Deber indagar con socios o individuos sobre las cuestiones que a sus clientes le interesen, bien sea seduciendo o adquiriendo personalidad coqueta.
No permite › Asistir a eventos donde se haga maltrato o discriminación a cualquier ser vivo. Usar vestimentas humillantes (o no aprobadas previamente por ella) ni acudir a fiestas en que deba ser humillada públicamente.✱ PRODUCTO SEXUAL :
Permite › Realizar diversos tipos de actividades sexuales dentro de su círculo de comodidad. Todo cliente deberá consultar la práctica previo a intimar con ella, de lo contrario rechazará el contacto. Siempre y cuando haya sexo, la producto exige posterior acceso a una ducha caliente con todos los instrumentos de limpieza requeridos y cama individual. La protección, siempre de barrera, caerá en manos del cliente y sin ella no habrá posibilidad alguna de mantener relaciones.
No permite › Prácticas donde impliquen animales, menores, o fluidos corporales como sangre, orina, heces. Humillación y golpes. Prácticas que puedan dejar marcas sobre su piel. Toma de fotos o vídeos bien sea desnuda o semidesnuda.
✱ Todo aquello que no sea descrito en el contrato deberá ser consultado previamente con Morgana. Se considera alguien abierta de mente y con quién negociar, mas exigirá en todo momento un trato educado, cordial, y acorde al que ella misma ofrece. No aceptará mantener conversación alguna sobre su pasado antes de Eclipse, y de sentirse incomodada o intimidada en cualquier aspecto tendrá derecho a cesar el contacto con su cliente hasta que lo crea oportuno.